Ojalá no te corrompa. Ojalá nunca seas capaz de responder a mis preguntas de niña triste. Ojalá sigas teniendo siempre la vida en cada pestañeo.
domingo, 25 de octubre de 2015
domingo, 4 de octubre de 2015
Un día me dijeron "eres tú, estoy seguro", y desde entonces la seguridad ha quedado relativizada y vetada a momentos de embriaguez e inocencia -de esa perdida-.
Yo sólo quiero las buenas noches al final del día y sentir que me mira cuando yo a él no.
Quién quiere seguridad cuando has sido tú mismo el que ha aniquilado la posibilidad de frenar.
jueves, 3 de septiembre de 2015
La montaña rusa está llegando arriba y yo sólo puedo mirar la belleza a mi alrededor. Y no sé si seguirá subiendo mucho tiempo más o me espera una caída de la hostia. Y me da igual. Y yo que siempre pensé antes en los finales que en los comienzos, no veo ni lo uno ni lo otro, y estoy suspendida en el aire, bailando como un lazo en un ventilador.
Desnúdame hasta la sonrisa. Esa que apenas reconozco. Qué es esto. Qué me pasa.
Me pasa un corazón que late tan fuerte que ensordece el mio. Un lunar en la frente. Una cicatriz en la ceja. Y una mirada que llevaba tantos años esperando ser devuelta que vierte sentimientos eternos en una centésima de segundo.
Me has salvado la vida. Otra vez.
Desnúdame hasta la sonrisa. Esa que apenas reconozco. Qué es esto. Qué me pasa.
Me pasa un corazón que late tan fuerte que ensordece el mio. Un lunar en la frente. Una cicatriz en la ceja. Y una mirada que llevaba tantos años esperando ser devuelta que vierte sentimientos eternos en una centésima de segundo.
Me has salvado la vida. Otra vez.
miércoles, 15 de julio de 2015
lunes, 6 de julio de 2015
Putrefacto.
Sois todo vísceras.
Buscáis la poesía de vuestro sufrimiento de pega y tratáis de plasmar un sentimiento inexistente allí donde vais. Buscáis dejar huella y no tenéis ni puta idea de lo que es hundirse en el barro.
Sois todo vísceras.
Huesos y sangre, bilis y tripas. Vomitáis tripas, y hay que vomitar desde más arriba.
Hace no mucho que leí que "si os doliese de verdad, casi ninguno seríais capaz de escribirlo". Seguid con vuestras fotos mirando al horizonte y vuestra palabrería barata de Coelho. Seguid con vuestro alternativismo incomprendido y vuestros aires de exclusivismo genuino. Seguid con vuestras tripas, que la sangre es toda mía. Seguid.
Que os jodan.
Buscáis la poesía de vuestro sufrimiento de pega y tratáis de plasmar un sentimiento inexistente allí donde vais. Buscáis dejar huella y no tenéis ni puta idea de lo que es hundirse en el barro.
Sois todo vísceras.
Huesos y sangre, bilis y tripas. Vomitáis tripas, y hay que vomitar desde más arriba.
Hace no mucho que leí que "si os doliese de verdad, casi ninguno seríais capaz de escribirlo". Seguid con vuestras fotos mirando al horizonte y vuestra palabrería barata de Coelho. Seguid con vuestro alternativismo incomprendido y vuestros aires de exclusivismo genuino. Seguid con vuestras tripas, que la sangre es toda mía. Seguid.
Que os jodan.
sábado, 30 de mayo de 2015
Éire.
Llegué huyendo. De todo. De todos. Llegué escapando de caras que me saludasen por la calle, buscando el anonimato. Buscando conversaciones triviales con gente que no viese más que lo de fuera, huyendo de cualquiera que traspasase la fachada.
Llegué con la intención de enfriarme. Con la intención de mojarme lo mínimo, y sobrevivir siempre resguardada de cualquier adversidad. Con la intención de adquirir más capas que me protegieran de la intemperie.
Y huí. Y salió bien. Hasta que traspasaron la fachada. Hasta que me saludaron por las calles. Hasta que una desconocida en un mar inmenso de gentes se sintió parte de ese mar. Una gota más.
Y me enfrié. Y salió bien. Hasta que empecé a mojarme. Hasta que me di cuenta de que las capas humedecidas pesan demasiado, y que cuando llueve se va mejor con un simple chubasquero. Hasta que tiré el paraguas. Hasta que empecé a valorar la lluvia en mi pelo. El olor constante a mojado. Y estaba fría, pero no seca.
A partir de entonces, todo salió mejor.
Gracias.
Llegué con la intención de enfriarme. Con la intención de mojarme lo mínimo, y sobrevivir siempre resguardada de cualquier adversidad. Con la intención de adquirir más capas que me protegieran de la intemperie.
Y huí. Y salió bien. Hasta que traspasaron la fachada. Hasta que me saludaron por las calles. Hasta que una desconocida en un mar inmenso de gentes se sintió parte de ese mar. Una gota más.
Y me enfrié. Y salió bien. Hasta que empecé a mojarme. Hasta que me di cuenta de que las capas humedecidas pesan demasiado, y que cuando llueve se va mejor con un simple chubasquero. Hasta que tiré el paraguas. Hasta que empecé a valorar la lluvia en mi pelo. El olor constante a mojado. Y estaba fría, pero no seca.
A partir de entonces, todo salió mejor.
Gracias.
martes, 31 de marzo de 2015
Juré morir amando todo.
Hay momentos en los que la melodía deja de ser música de fondo
y pasa a ser banda sonora. Deja de ser banda sonora
y pasa a ser sístole. Y diástole. Y sístole.
Cerrando los ojos, se enciende el universo. El de dentro.
Y resulta ser aún mas negro que el de fuera. Qué sorpresa.
Tienes que volver al lugar del que nunca te atreviste a huir,
tienes que callar lo que nunca supiste decir.
El recuerdo es más presente que el momento.
No se puede resetear algo que no funciona.
Deliras alcohol y humo mientras mis delirios de palabras consumen tus venas ennegrecidas.
Lloras cada noche con los puños cerrados extrañando presencias ausentes cuando a mi se me ha olvidado cómo sabe el agua salada.
Nos fumamos un peta, dices.
Si me fumo te enrollas. Si me rayas te esnifo.
Mis pupilas ya están dilatadas.
Se han adaptado a la oscuridad.
Juré morir amando todo.
Y qué mal me ha salido la jugada, tío.
y pasa a ser banda sonora. Deja de ser banda sonora
y pasa a ser sístole. Y diástole. Y sístole.
Cerrando los ojos, se enciende el universo. El de dentro.
Y resulta ser aún mas negro que el de fuera. Qué sorpresa.
Tienes que volver al lugar del que nunca te atreviste a huir,
tienes que callar lo que nunca supiste decir.
El recuerdo es más presente que el momento.
No se puede resetear algo que no funciona.
Deliras alcohol y humo mientras mis delirios de palabras consumen tus venas ennegrecidas.
Lloras cada noche con los puños cerrados extrañando presencias ausentes cuando a mi se me ha olvidado cómo sabe el agua salada.
Nos fumamos un peta, dices.
Si me fumo te enrollas. Si me rayas te esnifo.
Mis pupilas ya están dilatadas.
Se han adaptado a la oscuridad.
Juré morir amando todo.
Y qué mal me ha salido la jugada, tío.
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