jueves, 24 de abril de 2014

Ansiedad.

Y tras semanas diciéndote a ti misma ya que estás bien, de repente todo se nubla de nuevo momentáneamente. No soportaría una sóla ausencia más. No sé quién de los dos tiene más miedo de todo lo que está pasando. No sé hasta qué punto soy capaz de engañarte cuando quiero decirte que no sé qué quiero, que tengo que huir, que tengo que encontrarme, que perderme, que destrozarme por dentro para luego recomponerme.

Pero es que tampoco sé cómo hacer que entiendas que no quiero que te pierdas ni una sóla parte de mi vuelta a la vida. Que no voy a permitir que te esfumes. Y que no voy a esfumarme.

domingo, 30 de marzo de 2014

"La vida es roja si te vas...

...y me derrota igual que en los sueños."

Los pies se me hunden en el barro y pesan como si sobre ellos reposara el peso de todos los errores de cometí, de todos los besos que no te di, de todas las veces que callé lo que quería salir de mi, de todas las lágrimas que me guardé. El tiempo se ralentiza a medida que mi frecuencia cardíaca aumenta. Las voces se solapan unas con otras y se amontonan en mi cabeza y ya no sé quién me habla y quién me insulta porque todos gritáis. Mis oídos pitan por el silencio y duelen por el estruendo. Las manos me sudan, y me retuerzo los dedos para no retorcerme el pescuezo. Y mis ojos.

Mis ojos sólo pueden ver tu espalda. Tu espalda en la nada. Y lucho por llegar a ella, por tocarte, por abrazarte, pero los pies me pesan, el corazón me va a explotar, mi mente está colapsada por desconocidos y el estruendo del silencio es tan grande que mis sudorosas manos tapan mis oídos sin que me de cuenta. Debo parecer aún más loca que habitualmente. Creo que esto es a lo que llaman un shock. 

Contra todo pronóstico, logro llegar a tu espalda. Pero me da miedo tocarte. Me da miedo no saber qué expresión va a reflejarse en tu rostro cuando notes aquel contacto que un día te hizo sonreír y que ahora desechabas. Intento rodearte para poder tratar de ver la verdad en tus ojos. Pero no hay manera posible de asediarte. Da igual cuánto gire, da igual cuánto avance, sólo veo tu espalda. Sólo eres espalda. No hay nada más que un muro de carne y hueso entre tú y yo, no hay nada más allá de ese muro, no hay sonrisa, ni mirada, ni voz, ni manos cálidas.

Me has dado la espalda. Para siempre. 

Yo te quería, vida.  

miércoles, 29 de enero de 2014

Off.

Nunca serás suficiente.

No serás suficiente para tu familia. Siempre esperarán que seas más comprensivo, más familiar, más amable, más competente, más educado. No serás suficiente tampoco para el sistema. No tendrás la calificación suficiente, ni serás lo suficientemente aplicado. No serás lo suficientemente constante, ni te lo currarás lo suficiente. No callarás lo suficiente, no acatarás las órdenes como deberías, no serás lo suficientemente borrego y harás más preguntas de las suficientes.

No serás suficiente para tus amigos. A veces no serás lo suficientemente enrollado y otras en cambio no serás lo suficientemente responsable. Se te exigirá uno u otro extremo dependiendo de lo que convenga. No sabrás suficiente sobre ellos (a pesar de que ellos no sepan nada de ti). No beberás lo suficiente, no odiarás lo suficiente. No serás suficiente. No serás suficientemente delgado para tener un cuerpo frágil y bello y delicado ni lo suficientemente atlético para tener un cuerpo fuerte y atractivo. No te cuidarás lo suficiente. No tendrás la nariz lo suficientemente recta, ni los ojos lo suficientemente grandes, ni los pómulos lo suficientemente marcados.

Pero lo que más te pesará será no ser suficiente para la persona para la que quieres serlo todo. Y no serás suficiente. Porque nunca es suficiente.

Y, a pesar de todo esto, se espera de nosotros que seamos felices. A pesar de que no seamos suficiente.

viernes, 3 de enero de 2014

Papá.

- ¿Qué tal está mi niña hoy?

- ...

- Si no ha pasado, pasará. Algún día, para alguien, serás poesía. Como para tu padre lo has sido siempre.

- ...

Me besa. Sale de la habitación. Lloro.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Oda a un Moco.

Nadie sabe cuánto has hecho por mi. Ni siquiera tú. Ni siquiera yo. Nadie sabe cuántas veces me has salvado (ni cuántas te quedan...).

Has sido mi "buenos días" y mi "buenas noches" cuando más lo necesitaba, llenando un hueco que no te correspondía llenar, cuando la soledad se me acumulaba y me carcomía aún más de lo que lo hace ahora.

Por preocuparte y reñirme cuando cometo imprudencias. Por frenar tantas veces mi instinto autodestructivo. Por poder decirte "estoy jodida", sabiendo que me crees, teniendo la confianza suficiente como para confesarte algo que ya hace mucho que sabes. Que siempre estuve jodida.

Porque las penas son menos penas con un pueblucho que patearse y un oso blanco al que pasear. Por estar ahí cuando yo misma echo a todo el mundo de mi alrededor. Por conseguir que la persona más llorona sobre la faz de la Tierra hable contigo sin derramar una lágrima... Por tu paciencia, por tu calma. Por saber cuándo callar, cuándo decir, qué decir, y lograr que nunca coincida con lo que quiero oír. Porque si soy pesimismo y aún no me he destruido es porque eres el optimismo del que carezco.

Por llamarme rara y hacer que suene como un cumplido. Por las promesas prohibidas. Por las confesiones ebrias.

Por ser mi mejor amigo.

Te quiero, Moco.

martes, 24 de diciembre de 2013

Fui sólo una más de cientos.

"...Sin embargo, fueron tuyos
los primeros voleteos."

Muerdo el agua por ti. Me muerdo la lengua por ti. Me muerdo los dedos por ti, y se quedan a medio camino entre el teclado y las lágrimas. Y sin ellos no hay escapatoria posible de este puto barullo cerebral. Pero me muerdo los dedos por ti, para que no pienses, para que no veas, para que no sientas, para que no oigas ni creas ni inventes.

Para qué.

Ni morderás el agua, ni te muerdes la lengua, ni te muerdes los dedos. Y yo pienso, veo, siento, oigo, creo e invento. Y este puto barullo cerebral se expande hacia el pecho y lo oprime, y me impide respirar y ya sólo puedo farfullar entre lágrimas. Que si every teardrop is a waterfall podéis venir a ver el Niágara en mi. Que me ahogo en la nada, a veces me seco, a veces me inundo, y nunca es suficiente. Porque nunca fui suficiente. Porque nunca seré suficiente.

Y una vez más, sólo me queda decirme a mi misma que yo soy mejor que todo esto, hacerme un ovillo para no descomponerme en mil pedazos y tratar de olvidar los recuerdos, y de recordar los olvidos.

martes, 10 de diciembre de 2013

Cuando no hay nada que decir.

"Decían que tenía el corazón alicatao hasta el techo".


...Pero era mentira.












Y procedió a alicatar su podrido corazón.