- Vamos a andar por los cables.
miércoles, 15 de julio de 2015
lunes, 6 de julio de 2015
Putrefacto.
Sois todo vísceras.
Buscáis la poesía de vuestro sufrimiento de pega y tratáis de plasmar un sentimiento inexistente allí donde vais. Buscáis dejar huella y no tenéis ni puta idea de lo que es hundirse en el barro.
Sois todo vísceras.
Huesos y sangre, bilis y tripas. Vomitáis tripas, y hay que vomitar desde más arriba.
Hace no mucho que leí que "si os doliese de verdad, casi ninguno seríais capaz de escribirlo". Seguid con vuestras fotos mirando al horizonte y vuestra palabrería barata de Coelho. Seguid con vuestro alternativismo incomprendido y vuestros aires de exclusivismo genuino. Seguid con vuestras tripas, que la sangre es toda mía. Seguid.
Que os jodan.
Buscáis la poesía de vuestro sufrimiento de pega y tratáis de plasmar un sentimiento inexistente allí donde vais. Buscáis dejar huella y no tenéis ni puta idea de lo que es hundirse en el barro.
Sois todo vísceras.
Huesos y sangre, bilis y tripas. Vomitáis tripas, y hay que vomitar desde más arriba.
Hace no mucho que leí que "si os doliese de verdad, casi ninguno seríais capaz de escribirlo". Seguid con vuestras fotos mirando al horizonte y vuestra palabrería barata de Coelho. Seguid con vuestro alternativismo incomprendido y vuestros aires de exclusivismo genuino. Seguid con vuestras tripas, que la sangre es toda mía. Seguid.
Que os jodan.
sábado, 30 de mayo de 2015
Éire.
Llegué huyendo. De todo. De todos. Llegué escapando de caras que me saludasen por la calle, buscando el anonimato. Buscando conversaciones triviales con gente que no viese más que lo de fuera, huyendo de cualquiera que traspasase la fachada.
Llegué con la intención de enfriarme. Con la intención de mojarme lo mínimo, y sobrevivir siempre resguardada de cualquier adversidad. Con la intención de adquirir más capas que me protegieran de la intemperie.
Y huí. Y salió bien. Hasta que traspasaron la fachada. Hasta que me saludaron por las calles. Hasta que una desconocida en un mar inmenso de gentes se sintió parte de ese mar. Una gota más.
Y me enfrié. Y salió bien. Hasta que empecé a mojarme. Hasta que me di cuenta de que las capas humedecidas pesan demasiado, y que cuando llueve se va mejor con un simple chubasquero. Hasta que tiré el paraguas. Hasta que empecé a valorar la lluvia en mi pelo. El olor constante a mojado. Y estaba fría, pero no seca.
A partir de entonces, todo salió mejor.
Gracias.
Llegué con la intención de enfriarme. Con la intención de mojarme lo mínimo, y sobrevivir siempre resguardada de cualquier adversidad. Con la intención de adquirir más capas que me protegieran de la intemperie.
Y huí. Y salió bien. Hasta que traspasaron la fachada. Hasta que me saludaron por las calles. Hasta que una desconocida en un mar inmenso de gentes se sintió parte de ese mar. Una gota más.
Y me enfrié. Y salió bien. Hasta que empecé a mojarme. Hasta que me di cuenta de que las capas humedecidas pesan demasiado, y que cuando llueve se va mejor con un simple chubasquero. Hasta que tiré el paraguas. Hasta que empecé a valorar la lluvia en mi pelo. El olor constante a mojado. Y estaba fría, pero no seca.
A partir de entonces, todo salió mejor.
Gracias.
martes, 31 de marzo de 2015
Juré morir amando todo.
Hay momentos en los que la melodía deja de ser música de fondo
y pasa a ser banda sonora. Deja de ser banda sonora
y pasa a ser sístole. Y diástole. Y sístole.
Cerrando los ojos, se enciende el universo. El de dentro.
Y resulta ser aún mas negro que el de fuera. Qué sorpresa.
Tienes que volver al lugar del que nunca te atreviste a huir,
tienes que callar lo que nunca supiste decir.
El recuerdo es más presente que el momento.
No se puede resetear algo que no funciona.
Deliras alcohol y humo mientras mis delirios de palabras consumen tus venas ennegrecidas.
Lloras cada noche con los puños cerrados extrañando presencias ausentes cuando a mi se me ha olvidado cómo sabe el agua salada.
Nos fumamos un peta, dices.
Si me fumo te enrollas. Si me rayas te esnifo.
Mis pupilas ya están dilatadas.
Se han adaptado a la oscuridad.
Juré morir amando todo.
Y qué mal me ha salido la jugada, tío.
y pasa a ser banda sonora. Deja de ser banda sonora
y pasa a ser sístole. Y diástole. Y sístole.
Cerrando los ojos, se enciende el universo. El de dentro.
Y resulta ser aún mas negro que el de fuera. Qué sorpresa.
Tienes que volver al lugar del que nunca te atreviste a huir,
tienes que callar lo que nunca supiste decir.
El recuerdo es más presente que el momento.
No se puede resetear algo que no funciona.
Deliras alcohol y humo mientras mis delirios de palabras consumen tus venas ennegrecidas.
Lloras cada noche con los puños cerrados extrañando presencias ausentes cuando a mi se me ha olvidado cómo sabe el agua salada.
Nos fumamos un peta, dices.
Si me fumo te enrollas. Si me rayas te esnifo.
Mis pupilas ya están dilatadas.
Se han adaptado a la oscuridad.
Juré morir amando todo.
Y qué mal me ha salido la jugada, tío.
martes, 24 de febrero de 2015
Punto y coma.
Flotaba entre la inconsciencia y el dolor. Sus extremidades se extendían abiertas, lacias e inertes, como los tentáculos de una medusa que se deja llevar mecida por el agua. Sentía su cabeza muy pesada, como si empujase la superficie sobre la que reposaba. Y al mismo tiempo no estaba allí. Estaba muy lejos de allí. Un zumbido sin intermitencia impedía la corriente de información entre cada una de sus neuronas, como si hubiera pasado demasiado tiempo cerca de un enorme altavoz para luego pasar a una repentina quietud, como el ruido sordo de la nada, como la ausencia total de sonido donde debería haberlo. No debería poder pensar. Su mente decía que no debía decir cosas y comenzaba así una contrariedad. Una de tantas.
Era demasiado doloroso, no podía haberse ido. Pero estaba demasiado ida como para ser capaz de volver. Ni siquiera sabía cómo emprender el regreso. Ni siquiera sabía si podía haber tal regreso. Trató de esforzarse en encontrar una salida a aquel tapiz blanco que a veces se tornaba negro y otras veces cobraba colores indescriptibles, mas ¿cómo iniciar una búsqueda sin herramientas físicas que obedezcan tus órdenes? ¿Cómo dar órdenes desde una central estropeada y obsoleta?
Era como una parálisis del sueño eterna. Era una semiinconsciencia consciente. Un querer y no tener cómo. A veces creía recibir estímulos externos y agudizaba unos sentidos que probablemente estuviesen aún más maltrechos que su hastiado cuerpo. No. El camino del dolor era demasiado horrible.
No sabe cuánto tiempo pasa, a veces parecen años y otras milésimas de segundo. Nada cambia y a la vez cada instante es diferente del anterior. Y entonces ocurre. En el constante zumbido de su mente se cuela otro sonido. Habría sonreído si hubiese sabido cómo.
Tiene que volver. Tiene que encontrar el camino de vuelta. Tiene que sufrir un poco más. Mucho más. Pero debe hacerlo. Debe regresar de su limbo.
.../
En la fría habitación del hospital, una máquina frena su incesante pitido.
Sólo un momento.
Era demasiado doloroso, no podía haberse ido. Pero estaba demasiado ida como para ser capaz de volver. Ni siquiera sabía cómo emprender el regreso. Ni siquiera sabía si podía haber tal regreso. Trató de esforzarse en encontrar una salida a aquel tapiz blanco que a veces se tornaba negro y otras veces cobraba colores indescriptibles, mas ¿cómo iniciar una búsqueda sin herramientas físicas que obedezcan tus órdenes? ¿Cómo dar órdenes desde una central estropeada y obsoleta?
Era como una parálisis del sueño eterna. Era una semiinconsciencia consciente. Un querer y no tener cómo. A veces creía recibir estímulos externos y agudizaba unos sentidos que probablemente estuviesen aún más maltrechos que su hastiado cuerpo. No. El camino del dolor era demasiado horrible.
No sabe cuánto tiempo pasa, a veces parecen años y otras milésimas de segundo. Nada cambia y a la vez cada instante es diferente del anterior. Y entonces ocurre. En el constante zumbido de su mente se cuela otro sonido. Habría sonreído si hubiese sabido cómo.
Tiene que volver. Tiene que encontrar el camino de vuelta. Tiene que sufrir un poco más. Mucho más. Pero debe hacerlo. Debe regresar de su limbo.
.../
En la fría habitación del hospital, una máquina frena su incesante pitido.
Sólo un momento.
lunes, 5 de enero de 2015
"Me pregunto quién sería el primero en descubrir la eficacia de la poesía para acabar con el amor".
Te esforzaste tanto por regar la flor que acabaste ahogándola.
Te esforzaste tanto por creer en algo inexistente que acabaste matando lo tangible.
Mataste lo bello queriendo crear algo perfecto.
Te llaman poeta, te llamo niñato. Te añoro, niñato. Pero no vuelvas nunca.
Te esforzaste tanto por creer en algo inexistente que acabaste matando lo tangible.
Mataste lo bello queriendo crear algo perfecto.
Te llaman poeta, te llamo niñato. Te añoro, niñato. Pero no vuelvas nunca.
viernes, 5 de diciembre de 2014
Mamá.
"Y cuanto más miserable te sientas, más rojos te pintas los labios. Y sales a la calle con la ropa del domingo y la sonrisa grapada a las orejas.
Y así a los demás les parece que tienes un fajo de billetes en el bolsillo y un beso plantado en la mejilla. Y con un poco de suerte te lo crees tú misma."
Y así a los demás les parece que tienes un fajo de billetes en el bolsillo y un beso plantado en la mejilla. Y con un poco de suerte te lo crees tú misma."
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