sábado, 28 de septiembre de 2013

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Me gustan las cosas imperfectas. Odio la perfección del mismo modo en que odio el intento de ésta misma. 

Me gustan los días feos, las noches largas. Las croquetas amorfas, el pelo enmarañado, las uñas mal pintadas y las zapatillas sucias. Las camas deshechas. La habitación desordenada. Moratones y lunares adornando pieles imperfectas. Me gustan los ojos cuando lloran. La hierba sin cortar. El chucho sin raza. Me gustan las sonrisas de medio lado, los pozos sin agua, los te quieros entre susurros y las voces quebradas.

Me gustan las cosas imperfectas. Por eso me enamoré de la vida.

martes, 6 de agosto de 2013

A la deriva.

Caigo.

Entre nubes. Nubes negras de ansiedad, de necesidad y de dolor. Caída libre, distancia infinita. No hay modo de parar, no hay manera de ascender, sólo puedes gritar hasta quedarte sin aliento, hasta que tus pulmones estén vacíos, para luego volver a coger aire. Y seguir gritando. La caída es larga, la caída es eterna. Dicen que la mente se queda en blanco cuando caes, mas es mentira. Son tantos los pensamientos que colapsan tu cerebro que ya no sabes si gritas por la adrenalina y el miedo a la colisión o para expulsarlos todos de una vez por todas. Todo es caos, viento en el rostro congestionado de sufrimiento, visiones fugaces de lo que pasa a tu alrededor, ruido silencioso de la nada.

Y en medio del caos, escuché una voz: "Tienes que dejarme ser tu paracaídas."

No hay modo de parar, no hay manera de ascender. Pero puedes amortiguarlo. Puedes aletargarlo. Puedes hacer que el basto caer mute a leve vaivén. Puedes disminuir el sufrimiento.

"Tienes que dejarme ser tu paracaídas."


[...]


Lo que entonces yo no sabía es que los paracaídas van a merced del viento.

sábado, 3 de agosto de 2013

Crudo.

El absurdo fantasma del pasado que siempre me torturó en sueños ahora no es más que un fantasma decrépito que vaga sin honor, buscando un hueco en mi mente como despojo.

miércoles, 24 de julio de 2013

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Decís que siempre miro desde abajo, y no os dáis cuenta de que siempre tratáis desde arriba. Estoy cansada de esperar a que hagáis que pasen cosas, estoy cansada de no hacer que pasen cosas.

Soy una mera observante, un testigo sin protección oficial, una risa en el gentío y una mirada en la multitud. Soy sólo una gota de agua en un mar de gentes.

Pero incluso las gotas son importantes, ¿no?

viernes, 19 de julio de 2013

Reflexión nocturna.

La vida puede ser maravillosa. Pero no lo es.

Si fuera fácil, sería aburrida; si fuera menos puta, hasta le tendría cariño.

Y encima es una puta cara.

lunes, 1 de julio de 2013

Tic.

Como la más tierna canción se acerca a la melodía más triste, como la nana que se vuelve demoníaca en la oscuridad de la noche, como su mirada cálida convirtiéndose en hielo en pocos segundos. No sabes apenas cómo se llama, qué sabrás tú de los secretos que esconde. Que no son pocos.

Sólo ves la luz que rodea su silueta, la alegría que parece sembrar y sus manos suaves sobre tu piel. Pero la luz crea una sombra que se extiende a su paso, su alegría se convierte en un sentimiento adictivo sin el cual no podrás sobrevivir una vez esté a tu lado, y sus manos suaves se vuelven rugosas si sobre ellas cae el peso de los errores.

Y si intentas acercarte, de repente se desvanece.

Corre antes de que sea demasiado tarde. Antes de que las sogas que atan su alma y oprimen su corazón te alcancen a ti también. Antes de que te encadene para siempre a la melancolía. Escapa.

Corre.


domingo, 9 de junio de 2013

Viajar.

Quiero ver el mundo en tu espalda. Recorrerla con mis dedos, deleitarme en cada pequeño rincón, en cada pequeña mancha. Quiero que tu espalda, tu mundo, sean mi colchón, mis cimientos y mis metas. Quiero que cada noche recorramos juntos lo que nos queda por vivir, y vayamos marcando con color los nuevos parajes que vamos descubriendo. Y quedarnos sin colores, y sin parajes, descubrirlo todo, juntos.

Quiero que grabes con tinta mi mundo en tu espalda.